Mi esposo y yo peleamos todo el tiempo ¿Que podemos hacer?

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No todos los matrimonios son iguales, pero las peleas si tienden a serlo. Estos son algunos de los motivos más comunes de peleas en matrimonios. Con cada uno van consejos para saber qué hacer para dejar de pelear mucho.

Causas más comunes de peleas en matrimonios

1. Das por hecho la relación

El ciclo de vida de los matrimonios es común a casi todos. Se enamoran, comienzan a vivir juntos, se ponen cada vez más cómodos y dan todo por hecho. Esta es una queja que según los terapeutas, se da en casi todos los matrimonios.

Se supone que debiera pasar, en cierto modo, ya que es  una seña de que se está lo suficientemente cómodo como para bajar la guardia. Pero a veces se traduce o se percibe como que no te estás preocupando tanto por el otro.

Para evitar caer en esta trampa, se deben cuidar las cosas que asumimos el uno del otro. No asumas que sabes lo que tu esposo/a está sintiendo.

Uno puede pensar, “No hemos tenido contacto íntimo en un par de meses, así que claramente ya no me amas”, o “Él no parece respetar el trabajo que significa mantener la casa y la familia funcionando bien”. Es mejor hablar las cosas antes que esperar a que se transformen en un problema. Porque cuando te encuentras diciéndote esas cosas sin saber si realmente son así, comenzarás a buscar y encontrarás evidencia que sólo confirmará tu teoría.

2. Ya no hay intimidad

Las personas divorciadas a menudo se quejan de cómo era su vida íntima con su pareja. O de su falta. A menudo es el hombre quien se siente frustrado cuando comienza a pensar que pareciera que su mujer ya no quiere estar con él. Pero las necesidades de las mujeres son diferentes, más complejas. Quizás el hombre no está ayudando a que ella esté de buen humor o no ha estado disponible emocionalmente para ella.

Claramente puede ser al revés, una esposa puede enfocarse en las faltas de su esposo y criticarlo mucho, lo que resulta en que él pierda el interés en ella.

La mejor manera de recuperar las cosas a como eran antes es hablar de los problemas que ocurren fuera del dormitorio.

Los matrimonios que utilizan su cerebro para comprender y hablar acerca de lo que causa la falta de interés, son las que logran arreglar la situación.

3. Parece que ya no estás en el matrimonio

Cuando los esposos se separan tanto física como emocionalmente, pueden comenzar a cuestionar el amor que sienten el uno por el otro y hacerse preguntas como ¿En qué estamos en este matrimonio? Esta forma de distanciamiento puede hacer pensar que se es parte de algo en lo que ya no crees.

Para reconstruir el lazo, se pueden establecer algunas metas en conjunto. Crear metas a corto, medio y largo plazo para cada uno y para el matrimonio en su conjunto. También ayuda establecer algunos rituales, como ver una película juntos al menos una vez a la semana, o decirse cosas con cariño cada dia.

4. Pones a nuestros hijos en mi contra

Las parejas que pelean mucho pueden llegar a dar golpes tan bajos como incluir a los hijos en la discusión.

Algunos matrimonios, en especial aquellos al borde del divorcio pelean en frente de sus hijos, se culpan e insultan mutuamente con los niños de testigos. Estas parejas intentan transformar a sus hijos en sus aliados en vez de discutir de forma constructiva como adultos.

Sin importar si sigan juntos o no, y tienes hijos, lo importantes es que ellos sean felices y saludables, así que no sigan discutiendo frente a ellos.

Lo mejor que le puedes dejar a un hijo es un buen modelo a seguir.

5. ¿Seguimos peleando acerca de lo mismo? ¿O ahora es algo más?

Un matrimonio está claramente mal cuando ya ni siquiera para discutir se ponen de acuerdo. Esta falta de comunicación es, a menudo, un reflejo de problemas más profundos. Puede que la pareja no tenga la habilidad de comprender los distintos puntos de vista. Para solucionar esto se debe intentar empatizar con la pareja lo más posible.

6. Ya no nos comunicamos

Este es el principal problema que escuchan los terapeutas. El matrimonio deja de ser una relación transparente, se asumen cosas y se esconden otras. Cuando la comunicación se rompe, y ninguno de los dos cree que se pueda reparar, el divorcio suele ser la única opción.

Si se quiere solucionar este problema, la pareja debe ser honesta y sincera en lo que dice y en lo que pide.

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